viernes, 16 de agosto de 2013

Figuras en mi vientre moviéndose

Figuras en mi vientre moviéndose. Paz inusual que llega al atardecer, cuando el viento no figura como viento en el viento.

Vacío enorme ayer, y después de mañana los niveles que regresan con matices en todos los rostros. Niño creciendo y causas reales e inmensas cuando llega la noche.

Duerme tranquilo. Dormirás tranquilo. Afuera todo espera.

8 comentarios:

  1. Oye, Melissa. Por aca yo, el caiman camagueyano. Leyendo tus figuras quise dejar en el vientre de tu blog estas felicitaciones. Un abrazo.

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  2. Mila, un millón de gracias, por ser tan fiel, a pesar de mi aparente abandono (que nunca será cierto). El vientre y el blog te lo agradecen. Besosss!!!!

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    1. Melissa: No sé si has visto algo de un "Premio Liebster" de blogs. Lo único cierto es que la gente promueve buenas bitácoras. No te castigo con el formulario, pero quería decirte que en mi hit parade siguen tus ojos "Eváticos". Puedes verlo en El caimán... Mis saludos.

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    2. Ah, no sabía nadita, ok Mila, ahora reviso... bsosss!!!

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  3. Enhorabuena por ese notición y por la fortuna de leerte otra vez. No nos dejes huérfanos sin tus ojos Meli.

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    1. Gracias Liz. Haré un esfuerzo, jajajjaja.... besos

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  4. Sonetos nerudianos viendo a Natalia embarazada y evocando a mima
    I
    Desde el fondo de ti y arrodillado
    el niño escucha a Mozart y a Sabina,
    oye a las vendedoras del Mercado,
    siente el canto del agua en la cocina.
    Desde el fondo de ti y arrodillado
    el niño oye tu voz, y se imagina
    que es su propio sonido amplificado,
    que es él quien canta, tose, habla y camina.
    Desde el fondo de ti, acurrucadito,
    va intuyendo que el mundo que le espera
    tiene música y ruido, arrullo y grito.
    Desde el fondo de ti, como si fuera,
    un acústico imán, un pedacito
    de partitura virgen que naciera.
    II
    Desde el fondo de ti y arrodillado
    el niño oye tu voz y tus latidos,
    te va identificando por sonidos,
    se queda de esa música impregnado.
    Cuando salga de ti, cuando acostado
    esté en los blandos y olorosos nidos
    que nosotros, con todos los sentidos
    puestos en él, hayamos preparado,
    tu serás caracola, madre-valva
    con su memoria acústica en el vientre.
    No te alejes de él, no te separes.
    Si no siente tus sístoles, ¿quién salva
    la pre-memoria que tejiera entre
    la amniótica armonía de tus mares?
    III
    Desde el fondo de ti y arrodillado,
    con un dedo en la boca muchas veces,
    el niño oye durante nueve meses
    lo dicho, lo pensado y lo soñado.
    Desde el fondo de ti y arrodillado
    sabe cuándo de gusto te estremeces
    y cuándo de disgusto, aunque atravieses
    la mágica gordura de tu estado.
    Por eso, al darme cuenta, me he sentido
    doblemente envidioso y excluido.
    De un lado, por lo ajeno que es ser padre.
    Y de otro, por tener tan olvidada
    gran parte de la música escuchada
    arrodillado al fondo de mi madre.

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    1. Gracias inmensas por incluir este poema en el post, desde ya parte de él.
      Ya lo había leído, pero se disfrutan las sobre-lecturas. Muchos besos, Meli.

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