miércoles, 1 de julio de 2015

Muchacha a la que detrás del cristal le nacían amapolas...


MUCHACHA A LA QUE DETRÁS DEL CRISTAL LE NACÍAN AMAPOLAS EN EL CUERPO MIENTRAS DORMÍA EL SUEÑO DE TODOS LOS AMIGOS Y LA MADRE ALIMENTABA SUS OJOS CON TRECHOS DE AZAFRÁN

                                                                          para Janny, eternamente


                                       1

Segar la pequeña luz que escapa al comienzo de la tarde no es oficio para quien carga sacos de tierra fértil y atraviesa las fronteras indecibles. Todos los sudores sobre el gran mar azul o sobre el galeón que cruza a oscuras el camino de regreso. Andamos lento. Suelo disipa hasta las rodillas. Somos apenas la mitad.
Preguntamos por labradores antiguos y aseguran más allá, más allá de las colinas. Pactamos con laureles cuando son las cinco, con raíces profundas que prometan la prosperidad de sus pies interminables, que canten el himno como pajarillos dorados bajo las lluvias, y que no olviden el escoplo en sus labios. Cultivar la piel sombría mientras extraños pugnan las batallas de las muertes, y los cristales se amoratan y es áspero observar la débil fatiga que esconden sus ojos y la madre disimula el azadón por las esquinas y cortamos, cuando duerme, las amapolas de su pecho, las elevamos con los vientos para que, como palomas, eternamente encuentre a través de las borrascas el camino del cielo.


                               2

La tarde cuece sobre un banco, los amigos con otras caras son pisoteados por pies en los bancos. ¿Sabes dónde están?, enterrados en la blanca pradera, porque esta tarde no te has sentado en él para abrigar los peces que caminan cerca del sol. Esta tarde estamos solo los amigos tomando notas en las caras de los dados. Saltan luces entre los bancos esperando la azul caída del ave. Salimos como mareas que todo arrasan y somos también arrastrados por la muchedumbre sin ojos que camina al campo no santo. Llorar mientras deslizamos las manos en las manos de la hierba nos hace débiles, evaporar las lágrimas era antes la promesa,  pero la tarde ha nacido sin bancos, se ha marchado con rostro pávido dejándonos un cuerpo caído al que duele sostener en las espaldas agrietadas que conseguimos, días antes, en la cacería de las llamas. Al menos está oscuro bajo el sol, y las palmas altas y grises han marchitado sus pencas, y el traje de quienes cavan hoyos no está tan estrujado ni tan obsceno. Solo la tierra que nos come puede envenenar a los pájaros en los hombros, solo pueden los bancos regresar volando este cielo negro que no aparta cuando pétalos van des 
                                      plo  
                                             mán  
                                                        do  
                                                                  se  sin ánimo sobre la mejilla tristísima del ataúd.

2 comentarios:

  1. Meli de mi vida me has sacado las láagrimas...gracias por no permitirnos olvidar nunca. TQM, Jesu

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    1. Jesu mi amor... yo también lo hago, lloro por ella. Un beso enorme para ti....

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