viernes, 8 de junio de 2012

Trovadores de olas

Las cuerdas, salobres, caminan a la par de la noche. En silencio. Los pasos se pierden entre la gente y los pedazos de olas que saltan sobre el muro. Despacio. Venden la voz. Cobran por el talento que sueltan a la brisa. Estuvieron toda la noche pasando. Una y otra vez. Como si la vida se redujera al momento en que alguien se decide a cambiar centavos por melodías. Como si el malecón de La Habana no supiera de memoria sus pasos. Como si no descubriera el dolor verdadero en los ojos, y el nudo que se les hace en la garganta ante cada petición. Las cuerdas de una guitarra son las más débiles amigas de esos hombres.

2 comentarios:

  1. Meli, me hiciste extrañar ese Malecón y esa Habana que tanto embruja. Cuando estés por ahí, te paras cerquita de uno de esos trovadores y abres el bolso, guardas el poquito de música que se cuele y luego me la mandas al menos por correo jajajajaja Un besi, amiga.

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    1. Gracias Mari, claro que abriré el bolso, con mucho gusto para guardarte muchas notas. Un besi inmenso... abre tú el buzón del mail. Muasssss

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