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jueves, 26 de julio de 2012

Tus remos


Los remos naufragan sobre las olas. Suben, bajan, retroceden. Los remos de madera podrida, de madera que ya no es sino restos de ella misma, están ulcerados de tanto huir de ti. Le temen a tus manos, a cuando los hundes hacia el fondo y los obligas a transitar el sendero equivocado; le temen a tu demora, a su ahogamiento. Pasaron una vida entera procurando dejarte, procurando no creer tus pasos, pero era demasiado gentil tu sonrisa, demasiado verdad tus promesas. Una mañana despertaron con el cuerpo mojado, sin bote, sin ti; despertaron de la pesadilla de seguirte.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Sola en alta mar

Vuelvo a estar sola, como los búhos que ayer se posaron en las ventanas, como el humo de los trenes que parten, como las arenas cuando le extirpan las olas. Y el silencio mutila los días, los pica en trozos pequeños y los envuelve en un saco que después lanza y naufraga en el mar y se va deshaciendo al compás de la marea. Vuelvo a ser la tripulante que busca velas en el horizonte, que huye del canto de las sirenas; vuelvo a ser la del mástil sin bandera. Tengo puntos de sal en casi todos los poros y no sudo, tengo el sol entrándome por las arterias y un cocotero clavado en el alma. Pocas islas soportarán el peso y se hundirán mis pies al pie de las ventiscas. La mar se hará alta después de la tarde y yo estaré allí, agitando el pañuelo que, alguna vez, perteneció al tiempo.